Los primeros dos párrafos de La Ruleta Rusa, en el excelente libro de crónicas "Larga Distancia" de Martín Caparrós. Una vez más, para sacarse el sombrero, si se tiene, o bien, aplaudir de pie.
Resulta que cuando los soviéticos se pusieron a construir el famoso tren, las vías no alcanzaban para llegar al mañana. Entonces Lenin convocó a todos los camaradas y los llamó en un vibrante discurso a trabajar con entusiasmo revolucionarios, pero las vías siguieron sin alcanzar. Después vino Stalin que, al ver que el tren no avanzaba suficiente, hizo fusilar al maquinista, al jefe de estación, a su primo segundo y a todos los pasajeros, y los puso de durmientes. No funcionó. Entonces vino Jruschov, que dijo que había que avanzar en poco el tren, sacar las vías de atrás, ponerlas adelante y moverlo otro poco, pero no resultó. Después Brezhnev decidió que la solución era tapar las ventanillas y que todos se metieran en los vagones y gritaran chucuchú-chucuchú. Y, finalmente, llegó Gorbachov y todos se bajaron del tren y empezaron a gritar "No hay vías, no hay vías"
No hay comentarios:
Publicar un comentario